Alemania, 26 de Junio de 1284
El flautista de Hamelín es una fabula original de los Hermanos Grimm. Está basada en la historia de una misteriosa desgracia acaecida en la ciudad de Hameln al norte de Alemania. Infectada por las ratas, sus habitantes no podian hacerlas desaparecer. Un buen día aparece un desconocido que ofrece sus servicios al pueblo para librarles de tan detestable epidemia.
-Perdón, señores, he venido a ayudarlos. Yo soy capaz, mediante un encanto secreto que poseo, de atraer hacia mi persona a todos los seres que viven bajo el sol.
A cambio de una recompensa, él les salvaría de las ratas, a lo que los aldeanos se comprometieron. Empezó a andar y entonces se llevó a los labios la larga y bruñida caña de su instrumento, del que sacó notas tan dulces, tan melodiosas, como jamás músico alguno, ni el más hábil, había conseguido hacer sonar. Eran arrebatadoras, encandilaban al que las oía. Llevaba una fina sonrisa en sus labios, pues estaba seguro del gran poder que dormía en el alma de su mágico instrumento. Entonces todas las ratas salieron de sus cubiles y agujeros y empezaron a caminar hacia donde la música sonaba. Una vez que todas las ratas estuvieron reunidas en torno al flautista, éste empezó a caminar y todas las ratas le siguieron al son de la música. El flautista se dirigió hacia el río y las ratas, que iban tras él, perecieron ahogadas.
¡Había que ver a las gentes cuando comprobaron que se habían librado de la plaga que tanto les había molestado, echaron al vuelo las campanas de todas las iglesias!
Siglos después al parecer se añadiría una segunda parte donde se narra que cumplida su misión, el hombre volvió al pueblo a reclamar su recompensa, pero los aldeanos se negaron a pagarle. El cazador de ratas, muy enfadado, poco después, y mientras los habitantes del pueblo estaban en la iglesia, el hombre volvió a tocar con la flauta su extraña música. Esta vez fueron los niños y niñas, los que le siguieron al compás de la música. -Os llevaré a todos a una tierra feliz, dijo, cerca de esta ciudad donde abundan los manantiales cristalinos y se multiplican los árboles frutales, donde las flores se colorean con matices más bellos, y todo es extraño y nunca visto. Allí los gorriones brillan con colores más hermosos que los de nuestros pavos reales; los perros corren más que los gamos de por aquí. Y las abejas no tienen aguijón, por lo que no hay miedo que nos hieran al arrebatarles la miel. Hasta los caballos son extraordinarios: nacen con alas de águila Y Iban tropezando y saltando, corriendo gozosamente tras del maravilloso músico, al que acompañaban con su vocerío y sus carcajadas.
Abandonando el pueblo los llevó hasta una cueva. Nunca más se les volvió a ver. ¡Cuánto dolor experimentaron las gentes! ¡Cuántas lamentaciones y lágrimas! ¡Y todo por no cumplir con el pacto establecido!
Luego fue grabada la historia en una columna y la pintaron también en el gran ventanal de la iglesia para que todo el mundo la conociese y recordasen cómo se habían perdido aquellos niños de Hamelín. Y colorín colorado...
Luego fue grabada la historia en una columna y la pintaron también en el gran ventanal de la iglesia para que todo el mundo la conociese y recordasen cómo se habían perdido aquellos niños de Hamelín. Y colorín colorado...
España, 22 de Enero de 2010

Asistimos a un creciente rumor social por la degradación del sistema democrático. Cada día más gente se asocia de forma espontánea utilizando redes sociales y su poder de convocatoria en defensa de unos valores o derechos que consideran vulnerados. Es necesario clamar contra la indignidad y la mentira, desterrar el conformismo agónico y despertar la voluntad colectiva de regeneración. Hoy las instituciones son como trastos inservibles tirados a la calle, la miseria se hace insoportable y la anarquía se adueña del paisaje.
Nos encontramos un desfondamiento de las ideologías, mogollón de intereses y postración a la estrategia calculada de alternancia en los gobiernos para mantener el tenderete de la ficción democrática. Izquierda y derecha son participes de este paripé, que en nuestro caso chirría a causa de la combinación perversa del Estado Autonómico y de un retorcido sistema electoral que parece ideado para favorecer la inestabilidad centrífuga. Nunca para consolidar la estabilidad y la fortaleza del Estado. Tampoco para preservar la unidad. Pero la maniobra precisa de una tapadera. La devoción del la cofradía de un carguito guapo se da por descontada. También los sindicaleros, rebosantes de subvenciones. Y de la Gran Patronal, en su momento cogida por los corvejones de su asediado
ex-presidente y por el sabroso intercambio de suculentos favores de sus grandes, con el partido en el poder.
ex-presidente y por el sabroso intercambio de suculentos favores de sus grandes, con el partido en el poder.
Sabemos que España está peor de lo que parece. También conocemos lo que se requiere para la remontada: comenzar por reconstruir un Estado fuerte y unitario, soltar lastres de clientelismo y corrupción que lo vician y enferman. Tenemos voz pero cada vez que hablamos nos descalificarán con la etiqueta de fachas si escandalizamos con la verdad por querer a España. Pero la economía y sus letales efectos sociales son sólo una parte del problema y no la sustancial. Si no se da un revolcón al sistema, serán inútiles las recetas convencionales que reclaman los economistas. Una quimera esperarlo del totalitarismo partitocrático.
Un hallazgo que nos muestran los sondeos de opinión es la desconfianza de la gente hacia la clase política, especialmente aguda entre los jóvenes. Aunque parezca contradictorio, esa desconfianza juega a favor del sistema. La despolitización, añadida al desfondamiento moral, convierte al pueblo en masa invertebrada, incapaz de ver más allá de sus intereses individuales más inmediatos. Una sociedad postrada y en permanente evasión traga sin pestañear los alucinógenos que le suministra el sistema de propaganda.
A todo esto, desde Alemania harta de tanto “muslismo” que sobrepasa el 13% de la población,
Sin ser agorero, aventuro ya una primavera calentita oyendo los tambores de guerra de los transportistas con las subidas del carburante, a los hosteleros hasta los mismísimos por culpa de la ley antitabaco que les está dando la puntilla y a los parados por fin agrupándose en asociaciones, amen del resto de ciudadanos por los motivos varios, que no son pocos. Habrá que ver si somos capaces de endiñar una patada en el culo a este soberbio titiritero, convencido de que la historia le dio la sagrada misión de conducir a los españoles por la senda del progreso que lleva al abismo, que le mande a su pueblo, y con la pensión que le va quedar, se compre un bosque y se pierda en él.
Pergeñando como está con Rasputín una ley de censura donde se pretende amordazar a la prensa e imponer el adoctrinamiento en los medios mediante censores o comisarios de partido, sacando los militares y apostándolos por los aeropuertos, esto se parece cada vez más a
Son tan malos en casi todos los sentidos, estos dirigentes actuales de la izquierda RadicalSocialista que gobierna este país, que de seguir así, hasta al propio dictador Franco conseguirán redimir. La mayoría, hijos de franquistas aunque ahora renieguen de su ADN y se arropen con la pollera colorá.
“El mal político, tiene el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados”
Con cariño, vuestro pregonero cabreao