.. y Mambrú se fué a la guerra...

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       Era por aquellos años cuando Franco estaba casi a punto de palmarla.
       En  una pequeña aldea de La Alcarria. Tiempos de blanco y negro aunque más negro que blanco. Don Teófilo era un maestro con muy mala leche. Salíamos los chicos de la escuela a las cinco de la tarde en tromba y gritando, supongo que de alegría por hacer la calle nuestra. Bajaba la cuesta corriendo hasta mi casa. Visto y no visto con la merienda en la mano; un trozo de pan con dos onzas de chocolate o untado con Tulicrem de tres colores; nos encontrábamos toda la pandilla de nuevo en las eras. Los mayores jugaban con el balón de la escuela al fútbol y los más pequeños a la guerra o las patrullas. Los ocho o diez que éramos nos dividíamos en dos ejércitos. Uno se escondía y el otro lo buscaba para matarlo sin más armas que un palito como pistola o una metralleta con un palo más largo, en plan ¡Pum! ¡Muerto! que te he visto o
¡ra-ta-ta-ta!.

       Los huertos, corrales y bardas, eran nuestro campo de batalla. Como cabras saltábamos las barricadas entre la balacera. Las gallinas, perros y algunas viejas dando voces por interrumpir su tranquilidad nos delataban. Según encontrábamos y matábamos al enemigo nos íbamos eliminando y ganaba el ejército que tuviera supervivientes. Todas las tardes hasta que anochecía  y nuestras madres nos llamaban a voces para cenar, moríamos por lo menos cien veces, y aquí estamos vivitos y coleando. Seguro que el gran Gila hubiera disfrutado como un enano y más de un guión habría escrito para sus monólogos. ¡Pam! Muerto. No, muerto tú que yo te he visto primero. Tramposo, ¡Pum! ¡Pues ya no juego!. Bueno pues nos morimos los dos, ¿Vale?  ¡Vale!. En esas estábamos con nuestros nombres de guerra o motes: El Guti, El Micho, Mijolaga, El Tordo, El Matadabas, El Nano, El Bolo y demás cuadrilla.

       Reconozco que disfrutábamos como enanos y yo el primero en su variante de indios y vaqueros, inspirados en series de la caja tonta como  El Virginiano, Daniel Boone y Bonanza. Hasta tal punto lo vivíamos que alguno me llegó a decir: ¡Jó macho, tenía que venir una guerra para tí solo! Menudo control de los corralejos, tejadillos y pajares para escondernos. El tío Colás o el tío Fauro (que en paz descansen), hubieran podido dar fé de ello. Tiroteos interminables donde la munición era gratis y no se acababa nunca. Moríamos y resucitábamos que daba gusto, sin un solo rasguño. A veces como herida de guerra, el arañazo de alguna rama traicionera en los leñeros. A veces un enganchón en la ropa que nuestras madres remendaban con un par de soplamocos a la voz de: ¿dónde te has metido para hacerte eso? ¿te crees que voy a estar todos los días cosiendo? Siempre con la mosca de que algún vecino se quejara y el alguacil hiciera una visita a tu casa para pagar alguna teja rota que acababas abonando con otro par de sopapos de tu padre. En fin, batallas incruentas del abuelo Cebolleta donde ahí acababa todo.

       Luego vino la mili de la que tengo sensaciones contradictorias. Me dieron un doscuartos, unas botas, una gorra y un fusil. Tenía en la compañía un teniente "tonto perdío y chusquero" que se llamaba Romero. Había ascendido a base de reengancharse y no sabía hacer la O con un canuto. Estando de maniobras nos tuvo dos días perdidos por el monte dando vueltas como gilipollas a cien tíos. Entre el cachondeo de la tropa primero, ¡Mi teniente si por aquí hemos pasado ya! y el cabreo cuando se puso a llover y calaos hasta los huesos, ¡La madre que le parió! porque era incapaz de leer un mapa, pasamos una noche de perros al raso con el cuerpo entumecido, muertos de hambre y jurando en arameo. A media tarde del dia siguiente, desde un caserío que nos encontramos, llamamos el cuartel para que viniesen a recogernos. Cuando por fin llegamos al cuartel y después de que el "paisa" se marchara a la residencia de oficiales, llegó el capitán y preguntó: ¿cabo qué ha pasado? Mi capitán, hemos ido por donde nos llevaba el teniente. Tratábamos de ayudarle y nos mandaba callar por sus pelotas. Una semana entera estuvo descojonándose de risa y pidiéndonos detalles de la odisea.

       Ya a punto de terminarla, en la cena de despedida de bisabuelos y después de unas cuantas copas le dije en confianza pues era un capitán joven y de carrera: "Mi capitán si viene una guerra y me toca de oficial el teniente Romero, yo deserto. Como lo oye. Saco un pañuelo blanco. Le digo al enemigo que me rindo, que soy joven para morir. Que tengo un teniente zumbao que nos va a llevar a todos al matadero". La bebida que tenía en la boca en ese momento salió por los aires, mientras se revolcaba en el sofá a carcajadas. Me quitaron un año  de mi vida sirviendo a mi país por 1.250 pesetas al mes (7,50 € ). Me pilló el 23-F y casi no me licencio. Cuando regresé el tiempo había borrado de un plumazo, el mundo que habia dejado trece meses atrás. 

Gadafi - B. Obama
       En fin... aquello eran guerras y no las que tendría que ver uno ya más crecidito que ya han sido unas cuantas: Irán-Irak, Tormenta del desierto, Bosnia, Afganistán por citar las más recientes. Por entonces no se habían inventado esos pepinazos voladores con nombre de hacha de Siux, que suena a "Tomajau". Lanzando a mogollón de kilómetros estos supositorios, rellenos de muerte y destrucción, si apuntan al culo teledirigidos como van, revientan el tuyo y el de todos los que están a tu lado. 
Gadafi - JL R. Zapatero

        Estas guerras modernas no me gusta ninguna. Pero ninguna. Ni aquella de Irak que era perra por lo que se veía, ni ésta de Libia que parece que no lo es tanto. Mira que dejar las cosas a medias trae a la larga consecuencias desastrosas. Se le consintió al criminal de Sadam Hussein cambiar petróleo por alimentos y con la pasta que sacaba se dedicó a rearme diezmando a chiítas, exterminando con napalm o gas mostaza a cientos de miles de kurdos en las montañas y matando a la población de hambre, que no deja de ser otro tipo de arma de destrucción masiva. Las otras, las que se suponía tenia, nunca llegaron a encontrarse. La historia se tradujo en casi un millón de muertos según algunas fuentes. De las salvajes torturas, ni hablo.
N. Sarkozy - Gadafi


       Que el Gadafi es un canalla con pintas lo saben hasta en Andrómeda. Que Husein era una pobrecita hermana de la caridad no se lo creen ni el tonto el Tato. Que se pretenda justificar ésta como una guerra legal y la otra no, me parece cansino. Que la ONU tenga que extender un volante para matar legalmente... se me antoja una macabra majadería. Que un bebedero de patos, controlao por cinco gansos con derecho de pernada; en virtud de sus intereses tome la decisión/resolución que por allí mismo se le ponga ... venga ya. Que las más de las veces, segun el apadrinamiento el país en cuestión llámese Israel o Corea sin ir mas lejos se lo pasen por el forro de los caprichos quedando en el monte del olvido para su mayor gloria, pues será toda la ONU que sea, pero muchos tenemos la impresión de que se les ve algo mas que el plumero.

Abdel-Hakim al-Hassidi
       Que el gobierno anterior aceptando caballos pura sangre o ensangrentados o este espantajo de hoy haya tenido orgasmos de satisfacción a la sombra de una jaima, vendiendo a este criminal bombas de racimo y material bélico con el que está masacrando a la población especialmente en Misrata da verguenza ajena. Que denunciado por diferentes asociaciones ahora se nos vuelva moña con la Alianza de Civilizaciones cogiéndosela con papel de fumar resulta patético. Y lo que es más y peor en el colmo del dislate, pásmate, ahora va y resulta que estamos luchando con Al Qaeda de la manita contra el tirano Banderas. Abdel-Hakim al-Hassidi  comandante de los rebeldes como él mismo reconoce ha sido entrenado y entrenador de jóvenes libios en Afganistán, ahora reciclados para esta rebelión y así lo atestigua The Telegraph. ¿Se puede ser más cretinos? Si, ad infinitum.

       Y aquellos de la chapa de antiguerras perras  referente de la progresía casposa, cavernaria, pesebrera y con el estómago reventón y agradecido, haciendo mutis por el foro como aquellas mujeres de moral distraída ante estos hechos. Con el mismo comportamiento que en los desgraciados acontecimientos sobre la agresión marroquí al pueblo saharaui no ha mucho tiempo. Mucha caña con la aberración de Guantánamo que aplaudo de veras, pero sin olvidar que el resto de Cuba es una prisión mucho más grande. De poner etiquetas a conveniencia, lecciones de ética y demás tonterías lo justito.

              Pues si a este hijo de su madre hay que darle, que no digo yo que no, al Husein que Alá lo tenga en su seno también, que al final acabó colgando de una soga. Eso de establecer distingos me saca de quicio. Si este cafre está asesinando a miles, el otro lo hizo con cientos de miles. Si éste es un perro, el otro era un lobo. Si esta guerra es necesaria y pertinente, aquella también lo era. Con manifas o sin ellas, con pancartas o sin ellas y que dejen ya de dar la chapa para tranquilizar su mala conciencia. Pues si piensan que por armar más ruido van a tener más razón... van daos. Igual se me olvida que el fin justifica los medios !!Mecachisss!!

       Como vale más una imagen que mil palabras, os dejo un video dantesco de estas atrocidades a las que me refiero, clasificado y no apto para menores. Imágenes durísimas advierto que hablan por si mismas, de lo que yo puedo entender por genocidio. Siendo terrible la situación en Libia, aún les separan un abismo.

     A ver si ahora ponen el mismo celo en Yemen, Siria, Sudan, Cuba y/o Venezuela si se tercia que de ser así, vaya como se les va a amontonar el curro a estos abanderaos Otaneros; justicieros de occidente ahora dando caña sin demasiado entusiasmo, la verdad. Leña a un mono al que hasta hace dos días le rendían pleitesía lamiéndole el culo por no decir otra cosa, que resulta tan repugnante como obsceno. Todos pasándoselo debuten, al olor de la pasta y riéndole las gracias, ahora están callaos como putas. Y que las putas sin culpa de nada me perdonen, porque los verdaderos culpables son sus hijos.

Pésima película de cínicos, hipócritas y fariseos aunque parezca de romanos.
      "La primera victima de la guerra es la verdad".  Hiram Warren Johnson

Siempre con cariño......

Infierno en Ulam Bator...

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El cielo, el infierno y el mundo entero, está en nosotros mismos.- H. F. Amiel 

       Mongolia, atrapada entre Siberia y el norte de China, tras la caída de la antigua Unión Soviética en 1991, está sufriendo una transformación brutal, como consecuencia de la reconversión económica que supuso el cambio de un modelo económico comunista centralizado, a uno de libre mercado.

       En el país se da un clima extremo, con veranos muy calurosos e inviernos helados donde las temperaturas pueden caer en picado hasta -45º. Las sequías recurrentes y el clima despiadado diezman los rebaños, donde las pérdidas en algunas zonas alcanzaron el 100% de los animales, dejando a estos pastores nómadas endeudados (2 Mill. de reses muertas) y privándoles así de su medio de subsistencia para acabar en la hambruna. Estas calamidades han provocado un éxodo rural hacia la capital. Durante el invierno 2009/2010 se enfrentó a una catástrofe climática (dzüüd), que se caracteriza por un invierno más largo y más frío que de costumbre. Estas duras condiciones y la crisis alimentaria mundial les han impactado de forma salvaje y el costo de los alimentos básicos aumentó drásticamente en un 160% para el pan y el 140% para el arroz. En las áridas estepas apenas son capaces de crecer las patatas y zanahorias.

       A Ulan Bator su capital, se han desplazado en busca de trabajos y alimento inexistentes miles de familias sin hogar. Sus hijos han sido los últimos en incorporarse a los cerca de 4.000 niños de la calle de Mongolia. Niños y niñas, abandonados por sus familiares o huyendo de ellos para evitar los malos tratos que sufrían en su seno, que han invadido las alcantarillas de la ciudad, convirtiéndolas en su refugio particular por carecer de otro donde vivir con dignidad. En ellas, están seguros de que nadie vendrá a molestarlos por considerarse ocultos a la vista de la ciudad.

       Al salir a la calle me encuentro con un niño en harapos que pide un poco de dinero. Uno entre tantos abandonados a su suerte por padres dados al abuso del alcohol o destruidos por la extrema pobreza, que durante el invierno, viven en las cloacas llamadas también agujeros de rata, donde se refugian de la miseria. Instalada cerca de conductos de calefacción entre cajas de cartón, plásticos, mantas y alcohol para hacer frente al frío, la indigencia no tiene edad.

       Por unas monedas me lleva a uno de ellos. Oyunchimeg nos recibe amablemente diciéndonos: "Bienvenidos a mi casa". Lo que ella llama "mi casa", para otros, sin embargo, es un agujero de rata, al que se accede por una pequeña escalera que baja desde la acera. Esta madre de 48 años, ha vivido durante diez años con sus cuatro hijos en este escenario terrorífico. Un ejército de cucarachas que escalan las paredes de ladrillo mugriento, acampa en el techo. A través de un laberinto de tuberías llegamos a una sala caliente de 6 metros cuadrados. Escuadrones de moscas dan vueltas en el aire. Un olor a descomposición, heces, orina, barro, me revuelve el estómago. El sofoco me ahoga.

       Oyunchimeg, que sucesivamente ha perdido a su marido, su trabajo y su dignidad, dice: "Aquí, esto no es ficción, es real...". La anfitriona nos prepara lo común: un potingue, que consiste en cáscaras patatas, guisantes y huesos de pollo, recogidos en los montones de basura. Sus cuatro hijos raquíticos desnutridos de 13 a 20 años parecen cinco años menores. El mecanismo de una caja de música que se encuentran en un vertedero, de vueltas. La melodía llena la habitación como la banda sonora de una película de terror. Si el infierno existe, puede tener este aspecto de sótano con rincones atestados de estiércol apestoso.

       La vida de Oyunchimeg y sus hijos, es la de miles de mongoles que viven o malviven en las cloacas de Ulan Bator. Son desheredados de la tierra que no han sabido adaptarse a las nuevas realidades de un país satélite de la desintegrada Unión Soviética. Refugiados en la red de calefacción, a lo largo de tuberías subterráneas interminables que llevan el agua a 130º de las centrales eléctricas - unas criptas sofocantes donde la temperatura alcanza los 40º - es la única forma que tienen estos mendigos de no morir de frío en un invierno que casi dura siete meses. Enterrados en las entrañas de la ciudad. niños de la calle, adultos desgraciados y alcohólicos marginales, tratan de sobrevivir cada día por miles en la oscuridad de la capital de Mongolia.

       Por la noche, sus hijos duermen con un ojo abierto y otro cerrado con miedo porque a menudo los borrachos llegan para aterrorizarles riéndose como si fueran ogros. Son los chivos expiatorios de la zona. Cuando un robo se comete en el barrio, algunos vecinos de alto nivel se apresuran a maltratarles y cuando proclaman su inocencia a la policía, ésta responde que "la culpa sólo puede ser suya...". Al amanecer, toda la familia sale de su guarida y comparte "el trabajo": Explorar el montón de basura de la capital en busca de latas o botellas vacías para reciclar. Una actividad que, en el mejor de los casos les reporta alrededor de 1000 tugriks por día, lo que equivaldría a 1 € diario. Cavan incansablemente la basura, ejercicio del que están excluidos viejos y niños a los que se les ve vagar por las calles bajo un frío cielo de invierno.

       En la adversidad, estos trogloditas, los más pobres entre los pobres, no alimentan odio ni rencor. Por el contrario buscan incluso los recursos necesarios para llevar a una mujer ciega, casi u muerto-viviente. Ella perdió la vista después de que su marido, en una noche de borrachera, le golpease la cara con sus botas.
Obviamente, pocos llegan a ancianos, el simple hecho de respirar allí puede causar enfermedades infecciosas que matan lentamente, la tuberculosis, neumonía, etc. En este caldo de cultivo, la menor herida degenera y adquiere proporciones catastróficas. El amianto, omnipresente en las tuberías está causando muchos tipos de cáncer.
El alcoholismo está muy extendido. En las noches de frío, suele verse zigzaguear a los borrachos por vodka adulterado a menudo con metano, anestesiados con la bebida. Horas más tarde, cuando se despiertan en un dolor insoportable, con el estómago o la espalda destrozados, se les lleva al hospital de emergencia de la Caridad, única institución libre de Mongolia.

       Reservado para los condenados de Ulan Bator, está administrado por cuatro monjas francesas de la Sociedad de Nuestra Señora. "Mongolia, África en el frío, dice la hermana Marie-Doninique, directora del hospital, mientras la hermana mayor Emma comenta: "El sufrimiento que vemos aquí tiene pocos paralelos en el mundo. Uno no puede ir más bajo en la humanidad. Hasta a los perros se les negaría las extremas condiciones de vida de estos desgraciados."
       Ciertamente, una élite viaja en 4x4, vestido con estilo occidental, y frecuentan Juliana, el nuevo club nocturno de techno. Pero un tercio de lo población lleva una vida miserable. La clase media se ha reducido a la nada. El éxodo rural se está acelerando. Cada día, los recién llegados desde las llanuras asientan sus yurtas en las afueras de la capital. Hoy ciudad barroca, con sus cientos de bares plantados en medio de ninguna parte donde menudean los accidentes de tráfico causados por conductores más cómodos a caballo que sentados detrás de un volante.

       Postrado en un agujero de la Avenida de la Paz, un conductor del tractor antiguo, resume un sentimiento común: "La vida era mejor durante el comunismo. Al  menos, todo el mundo tenía un trabajo y tenía acceso  a la salud y a la educación".
Todas las profesiones están representadas en las aguas poco profundas de las alcantarillas. Hay incluso algunos intelectuales y un ex-coronel de la Fuerza Aérea. Con los años, los mayores forman una clase propia. El destino de los adolescentes es preocupante -generación de mutantes con su propia jerga- y no son capaces de proyectarse hacia el futuro. La vida aquí es tan precaria que se conjuga en el presente. Proliferan las bandas que trafican con drogas y pegamento para esnifar, que extorsionar a los niños huérfanos de la calle y venden sus novias de 13 años a los proxenetas por 4000 tugriks (4 euros). Así es como vive esta gente.

        Tierra de lamaísmo y budismo tántrico, a Mongolia llegan ahora muchas ONG cristianas. La mayoría  concentran sus esfuerzos en estas criaturas. Visión Mundial y muchas otras, practican un proselitismo impactante accediendo a algunos orfanatos que tratan de evangelizar a toda costa. Togtokhnyam, presidente de programas para niños en el gobierno, afirma indignado: "Algunos pequeños saben decir "amén" antes de poder hablar de Mongolia.

       Abrumados por la magnitud de los problemas, el gobierno no tiene una política social digna de ese nombre. Como resumió un periodista local, "En Mongolia, hay muchas iniciativas interesantes en materia de agricultura, que estimulan la competencia por ser el mejor ganadero. Pero poco se ha previsto para ayudar a los niños vulnerables".  Se ha creado una brigada para menores integrada por oficiales de la policía armados y formados en psicología, que patrulla en la noche los agujeros de escoria en busca de niños, con la ayuda de trabajadores sociales. El propósito de estos "ataques" no violentos es llevarles a un centro de detención para ser identificados si es posible. Después se les devuelve con sus padres (si los tienen) o se les interna en un orfanato del Estado.

       En el cine - sólo en Ulan Bator - se da estos días una producción mongol: "El Destino de los Dioses Olvidados". Esta es la verdadera historia de dos niños de la calle que interpretan su propio papel. !Un éxito! nos comenta Khishigbaatar productor de cine y director de un orfanato ubicado en Erdenet, la segunda ciudad más grande. Con esta ficción realista, dice, se rompió el mito de que estos niños son carteristas. La mayoría tienen notables cualidades humanas y un valor extraordinario. Debemos cambiar la actitud de vergüenza, por el orgullo. ¿Alguien se plantea honestamente la cuestión de los niños de la calle? Es un tabú. Los políticos hacen como el avestruz. Es hora de romper el silencio. "Ha llegado el momento de los hechos, no pretendo ignorar a estos niños que, relegados a la más baja condición humana, están muriendo en silencio en las oscuras profundidades del infierno de Ulan Bator.
  
Relato basado en el texto de Axel Gyldene (enviado especial) para L´Express.
       Enlaces de interés para ayudas:
       http://pagesperso-orange.fr/enfantsdemongolie/
       http://www.mercycorps.org.uk/
       http://www.nadieshda.org/index.html
       http://www.childrensprotectionmongolia.org/
       http://www.cncf.org/en/home/index.php
       http://samborimongol.org/las-ong-s/

       En la medida en que el sufrimiento de los niños está permitido, no existe amor verdadero en este mundo .- Isadora Duncan.

 
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